Partiendo: De que constitucionalmente todos los españoles tenemos el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer “sus necesidades y las de su familia”.
Y de los principios de que los poderes públicos deben asegurar la protección social y económica de ésta. Que éstos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y de manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo. Además de que los Alcaldes y los Concejales integran el Ayuntamiento, que es una rama de uno de los tres poderes públicos.
Vemos con buenos ojos que un Alcalde o que un Concejal, o que ambos, hagan las gestiones sanas y oportunas, porque es su obligación, para que ningún conciudadano esté en el paro, y que tenga un empleo digno que le remunere los ingresos económicos necesarios para satisfacer sus necesidades y las de su familias.
Por ello, creemos que no es tráfico de influencias o corrupción que el Alcalde, que el Concejal, o ambos, hagan lo necesario para emplear en una empresa, o en el propio Ayuntamiento, a un conciudadano que jamás tuvo trabajo, o que lleva muchos años en el paro, sin tener que llevar un Euro y un pedazo de pan para su casa, para él y para su familia.
¿Por qué no va a permitirse al Alcalde y a los Concejales que hagan un mínimo, que se preocupen, porque un conciudadano tenga un trabajo, por dichas circunstancias? Máximo cuando algún líder político ya ve normal que un político reciba regalos hasta 60 Euros de valor, de una atención de un vecino.- Entonces pensamos que alguno reciba también el regalo de un político para poder llevar a su casa, por necesidad aparente, un pedazo de pan.
Otra cosa es, y delito debe ser, que un político tenga una trama de empleos a cambio de dinero o de dádivas, perjudicando a los demás y enriqueciéndose él y su familia.
¿Es que algunos otros delitos no tienen un mínimo que superar para alcanzar ser delito, como por ejemplo el delito de daños? ¿Por qué el tráfico de influencias no puede tener también un mínimo?
Pedimos a los legisladores y juzgadores que en estos casos usen en lo que puedan la sensibilidad para sentir afectos y emociones hacia ellos. Pensamos que quien legisla y juzga son humanos y como tales deben aplicar criterios sensatos dirigidos hacia esos afectos y emociones.- Imaginamos que estos dignos profesionales no conocen bien las calamidades de las familias que llevan largo tiempo sin traer a casa un Euro todos sus miembros o de las familias numerosas, porque posiblemente ninguno viene de allí.
Somos conscientes de que expresamos estas opiniones y que pedimos se tengan en cuneta en un momento difícil de consideración hacia los Alcaldes y Concejales, pero más crítico es no facilitarle un empleo a quien no tiene, desde hace tiempo, que llevar para su casa, para sí y su familia, un pedazo de pan, sobre todo en estos momentos tan difíciles que la sociedad atraviesa. Y, en definitiva, el tema tratado aquí ¿es corrupción?. Así lo opino.

  LORENZO ARES ROBLES - Mondoñedo

 

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