Un personaje de mi infancia que vendía fruta en los soportales donde está Alvite. 
Con la ayuda de esa enciclopedia que es Andrés García Doural, puedo completar que su nombre era Juan Palacios, natural de Villamor, casado con Josefa Maseda y residentes en la calle Méndez Núñez número 47. 

Nuestra merienda en aquellas épocas consistía básicamente en un trozo de pan, en mi caso de A Chanta, acompañado en muy pocas ocasiones por una onza de chocolate y en otras por una pieza de fruta. En este caso teníamos que ir a comprarla a XAN o a la señora que le hacía la competencia y que también se instalaba en los soportales de la plaza, pero en otro lugar, claro. Su nombre era Rolindes, y para acordármelo vino en mi ayuda de nuevo Andrés.

En todo caso, el marketing estratégico marcaba como zona de captación de clientes el entorno de la plaza de la Catedral y no porque la mayor densidad de chavales estuviese allí, sino porque cuando se jugaba al escondite, ese era uno de los enclaves más concurridos. 

Aquel final de partida con la consabida jaculatoria: "uno, dos y tres, por mí y por todos mis compañeros", era lo más temido por aquel al que le había tocado "apandar".

Pues con el acto de aprovisionamiento de pan para la merienda, alguno que yo conozco, se tomada un descanso y esperaba pacientemente a que el juego estuviese en su punto culminante, para, aprovechando el cansancio de los jugadores, atacase por sorpresa al ya impaciente que esperaba liberarse de su pesada posición, como apandador, si tal palabra existiese.

Pues XAN de CAMUZA era un privilegiado espectador. 

De él comentábamos los chavales que en una ocasión se le acercó un turista francés y cogiendo una nuez le preguntó:

 Comment s'appell?, y que nosotros,alumnos de Talía, sabíamos que quería decir,¿cómo se llama?, y que sonaba como: coman sapel. 

XAN explicaba que, "non se pelan,que se cascan", lo que daba pie al francés para insistir, comment?, comment? ( coman, coman, se entendía),  a lo que con cierto aire comprensivo le explicaba XAN, "ca man, non,... ca zoca".

Como siempre en estos casos, eso decíamos los chavales porque nos lo contaron los mayores, pero quedaba bien para dar muestras de  nuestro conocimiento de francés. No hace falta decir, pero lo que abunda no daña, en aquellos tiempos, lo del inglés no se llevaba.

No me pregunten cuanto costaba la pieza de fruta, manzana o pera, que comprábamos para acompañar al pan, pero considero que era una o dos "perragordas", si así se puede decir.

No quiero dejar de recordar que otro XAN de CAMUZA vendía fruta en Mondoñedo en la calle Obispo Sarmiento; familiar de la entrañable Mary Justa ahora el alma de A Voltiña. Pero este era ya un establecimiento en toda regla.

La competidora de XAN, vestida de negro " e con pano á cabeza", se conocía con el nombre de Rolindes, si bien mi informador dice que era también conocida como Rosa da fruta,pero prometo que yo no lo conocía.

En Semana Santa, hacían su agosto particular y competían en la venta con aquellos "Pirulís de la Habana" , " que nunca se acaban", y las manzanas confitadas en un azúcar rojo, envueltas en papel de celofán. Alguna rosquilla que otra también se compraba, pero el bolsillo no andaba muy sobrado.


JOSÉ RAMÓN DÍAZ CRUZ 
 

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