El XXVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria concluyó el 19 del actual en las Palmas de Gran Canaria, y ha alertado sobre el aumento del maltrato de hijos a padres, con 9.000 casos en 2.012. En 2.004 se contabilizaron unos 5.000 casos de este tipo de violencia en España y en 2.012 el número ascendió a los 9.000 citados, aunque sólo el 20% se denuncia.

Y esto pasa cuando más licenciados y diplomados hay, cuando más preparada está la sociedad universitariamente, cuando los padres más se sacrificaron, más se preocuparon de darle carrera a los hijos. ¿Y para qué?. Para ser los más maltratados de la reciente historia. ¿Qué falló, qué falla?. Pienso que estas personas maltratadoras hacia el núcleo principal de la Familia, no recibieron la adecuada educación de los principales valores en su casa. Los padres de Familia gastamos más dinero en educar a los hijos, pero les dedicamos a éstos menos tiempo y principalmente pueda que dialogáramos poco con ellos, tal vez por comer todos juntos a la mesa en las ocasiones no suficientes, y de éstas un buen número con la TV a tope que impedía el hablar escuchándonos todos los miembros de la mesa.
En resumen, parece ser que somos maltratados por nuestros hijos y encima somos culpables de que a ese campo se llegara por no saber educar cívicamente como debe ser. Pero quizás también tenga algo que ver que vamos muy apurados, nos estresamos demasiado, nos exigimos un rendimiento muy superior a lo normal, a lo que debiera ser, tal vez para poder llegar a fin de mes y poder pagar los estudios universitarios a los hijos, que alguna vez, a lo mejor, acertábamos con entregarles una preparación menor en títulos y que sirviera más en valores, en sentimientos.

Creo que debiera ser buena medicina que los hijos vieran y vean, e incluso lo practiquen, como nosotros tratamos o hemos tratado a nuestros mayores, desde luego cuando este trabajo sea positivo.

Sea quien fuere el o los responsables de que este maltrato esté entre nosotros y en nuestros días, no estaríamos desacertados hacerles sabedores a los hijos, aunque ahora sean un poco mayores, que deben ser conscientes de sus responsabilidades, porque las tienen, por moral y por Ley, y que tienen el deber inexcusable de respetar siempre (aunque ya formaran su familia propia) a sus padres, y la obligación de darles alimentos, o sea todo lo que sea indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, es decir el conjunto de cosas necesarias para vivir, a cambio de nada.

 Y aquel respeto es el sentimiento o actitud deferente o sumisa con que se trata a alguien en razón de su edad, sentimientos que llevan a reconocer los derechos, la dignidad y decoro de esa persona que es el padre o la madre y a abstenerse de ofenderlos.

Invitamos a todo padre o madre a que cuando reciban malos tratos de sus hijos, den el paso adelante sin titubeos para presentar la oportuna denuncia. Así lo opino.



  LORENZO ARES ROBLES - Mondoñedo

 

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