La Rapa das Bestas de Campo do Oso volvió a convertir este domingo a Mondoñedo en uno de los principales escenarios de las tradiciones ecuestres de Galicia. La cita, considerada la primera del calendario de la comarca de A Mariña, reunió a un mayor número de caballos que el pasado año y congregó a cientos de visitantes que no quisieron perderse el evento.
Desde primera hora de la mañana, los miembros de la Asociación Rapa das Bestas Campo do Oso iniciaron la subida al monte para localizar y reunir a las manadas que pastan en libertad durante gran parte del año. Gracias a que los animales se encontraban más agrupados que en anteriores ediciones, los jinetes consiguieron conducir hasta el curro un número superior de caballos respecto a 2025, lo que permitió celebrar una rapa especialmente concurrida.
El momento más esperado llegó con la entrada de las reses en el recinto. Allí, entre 20 y 25 aloitadores participaron en las labores de inmovilización de los animales para proceder al corte de las crines y colas, así como al marcado y revisión sanitaria de los ejemplares más jóvenes. Sin cuerdas ni herramientas mecánicas, los participantes demostraron una vez más la destreza y coordinación necesarias para desarrollar un trabajo que se mantiene prácticamente inalterado desde hace siglos. La rapa se prolongó durante cerca de dos horas y fue seguida por un numeroso público que llenó el entorno del curro.
Más allá de la propia rapa, la jornada contó con diversas actividades paralelas dirigidas a todos los públicos. Entre ellas destacó la presencia de una foodtruck del programa "Un gusto de rural", impulsado por el área de Rural de la Vicepresidencia de la Diputación de Lugo, donde se ofrecieron degustaciones gratuitas de carne de Pura Raza Galega (Puraga).
Una tradición ligada a la historia de Mondoñedo
La Rapa das Bestas de Campo do Oso constituye uno de los principales eventos etnográficos de Mondoñedo y mantiene viva una práctica ganadera con profundas raíces históricas. Cada verano, los caballos salvajes que viven en los montes del municipio son reunidos para realizar tareas imprescindibles para su conservación y control, como el desparasitado, el marcado o el recorte de las crines, antes de regresar de nuevo a la libertad.
Esta tradición no solo representa una labor ganadera, sino que también contribuye a preservar el caballo de monte gallego y el paisaje. Estos animales desempeñan un importante papel en el mantenimiento del ecosistema al controlar la vegetación y reducir el riesgo de incendios forestales.
La celebración supone además un importante atractivo turístico para Mondoñedo, uno de los municipios con mayor riqueza histórica y patrimonial de Galicia.
La elevada participación registrada este año, tanto de aloitadores como de público, confirma el buen momento que atraviesa la Rapa das Bestas de Campo do Oso, una cita que sigue creciendo y que continúa transmitiendo a las nuevas generaciones un legado cultural profundamente vinculado a Mondoñedo.
