La Semana Santa de Mondoñedo dejó, una vez más, la huella de una tradición centenaria marcada por la sobriedad, el recogimiento y la profunda vivencia interior de la fe.
Con orígenes que se remontan más allá del siglo XVI, la celebración volvió a convertir las calles del casco histórico en escenario de una de las manifestaciones religiosas más singulares de Galicia.
Desde el inicio con el Domingo de Ramos, Mondoñedo vivió días intensos en los que se sucedieron actos como la Procesión del Ecce Homo, o el Prendimiento, junto a otros momentos destacados como el Santo Encuentro. Todo ello con el protagonismo indiscutible de la Catedral de Mondoñedo, eje central tanto de las celebraciones litúrgicas como de las procesiones, especialmente durante el Triduo Pascual presidido por el obispo de la diócesis.
Sin embargo, fue el Viernes Santo el día que concentró los momentos más emotivos y concurridos de la programación. Las calles mindonienses se llenaron de silencio y respeto durante la Procesión del Santo Entierro, una de las más representativas, que partió y regresó a la catedral. A continuación, la Procesión de la Soledad volvió a destacar por su atmósfera única: los asistentes acompañaron a la Virgen portando velas encendidas, creando una estampa de gran belleza y solemnidad.
Uno de los instantes más especiales de la Procesión de la Soledad fue la interpretación del Plorans, obra del Maestro Pacheco que solamente puede escucharse en Mondoñedo y en la Capilla Real de Madrid, lo que añade un valor excepcional a esta tradición local.
A continuación, puedes ver una galería de fotos con las imágenes más destacadas de la Semana Santa de Mondoñedo.
Procesión de la Soledad
En la Procesión de la Soledad se interpreta el Plorans de Pacheco, que solo puede escucharse en la Semana Santa de Mondoñedo y en la Capilla Real de Madrid.
