Me refiero al e-mail, “MONDOÑEDO Y SUS GENTES”, insertado en este Portal con fecha 9 del mes en curso, firmado por DON JOSÉ RAMÓN DÍAZ CRUZ, y, en relación con el mismo, escribo esta humilde nota de cortesía y agradecimiento, cuyo título, sacado de un viejo y conocido refrán, ya se encarga de responder a su campechanía y bonhomía. Pero diré alguna cosa más. 
Pocas veces tiene uno la oportunidad de entusiasmarse y, esta es una de ellas. En todo lo que escribe, se nota su sensibilidad, capacidad y finura, pero principalmente y a las claras, destacaría el profundo amor que siente por Mondoñedo y sus gentes. Dice: “…me han guiado por la vida”. Con un hilo argumental sólido, así lo proclama hoy con esa desenvoltura que le caracteriza. En aras de la objetividad, esas líneas, ese texto, tan solo salen de una persona llena de calidad humana, que merece la admiración y el agradecimiento de sus paisanos, entre los que tengo el honor de incluirme.
Leyendo pausadamente el artículo, todo mindoniense de entonces -años cincuenta del pasado siglo- va inconscientemente rebobinando remembranzas de su infancia, tan determinantes coincidencias que lo atraen y lo envuelven a uno, como un viaje en el tiempo, un viaje al ayer, en el sentido de que el pasado no es algo remoto, sino el camino por el que transitamos; recuerda su infancia, sus raíces y su educación, en aquel ambiente mindoniense del cual uno también tiene anécdotas formidables.
Viene a decir, JOSÉ RAMÓN, como la suerte y el accidente del nacimiento determinan lo que es de ti. No podemos por menos que felicitarnos por haber nacido en tan hermosa, histórica y culta ciudad, pero me temo suceda lo que dice y es que seamos “una especie en peligro de extinción”. Seguro de que coincidiremos en que, de momento, las circunstancias no son catastróficas ni son inmanejables ó lo que es lo mismo, los obstáculos aún son acicates y no barreras. Pueda que exista una racional intranquilidad, pero no es una batalla pérdida. El Mondoñedo de hoy en día, es muy diferente del que dejamos en cuanto a cuidados y conservación. Hoy, a la vista de lo que uno va leyendo, algo se mueve y cabe esperar algún resultado positivo. La palabra esencial está inventada: ESPERANZA.  
Y nada más. Que sigas feliz es lo mejor que te deseo. Muchas gracias por lo que a mi respecta, querido amigo y un abrazo.

Antonio Doménech Ladra - Valencia


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